En tan sólo veinte minutos desde el centro de Zaragoza ya vislumbro las copas de mis árboles, que me dan la bienvenida meciendo armoniosamente sus ramas Y qué decir de los adultos… la paella, la sobremesa, la siesta bajo los…
En tan sólo veinte minutos desde el centro de Zaragoza ya vislumbro las copas de mis árboles, que me dan la bienvenida meciendo armoniosamen…