Y al final del camino… aparecen dos casas preciosas, cada una con su propia chimenea encendida, invitando a esas noches frías donde solo falta una manta La piscina se convierte en el centro de todo: risas, chapuzones, tardes…
Y al final del camino… aparecen dos casas preciosas, cada una con su propia chimenea encendida, invitando a esas noches frías donde solo fal…